SOBRE LOS PRIMEROS 6 MESES DE GOBIERNO.

Dice Juan Zubillaga en relación a estos primeros 6 meses de gobierno socialista (Revista” Hika “ de Diciembre) ,que es más responsabilidad del PSOE que del PSE su poco éxito a la hora de aplicar políticas activas de empleo.
De la misma forma podría decirse que tampoco es responsabilidad de Basagoiti el rechazo del PP al blindaje del Concierto Económico, o que la detención de Otegi, Díaz y compañía es responsabilidad única y exclusiva del juez que la ordenó y de los policías que la llevaron adelante a los que Arnaldo, haciendo gala de su buen humor, debió recibirles en la sede de LAB preguntándoles a ver si venían a afiliarse.
Asegura “el Zubi” que toda negociación sindical lo es con el enemigo de clase y efectivamente el propio Patxi López propuso negociar ante la convocatoria de huelga general de la llamada mayoría sindical (ELA, LAB, ESK, STEE-EILAS, EHNE, HIRU) recibiendo calabazas. Y es que dificilmente se negocia “con el enemigo de clase” y se sale a la huelga al mismo tiempo.
A la huelga se sale cuando no hay negociación posible y es desde luego bastante sospechoso tanto empeño en negociar a última hora, cuando la convocatoria de huelga ya está en marcha y todas las energías están centradas precisamente en organizarla y hacer de la misma un éxito.
Se queja Zubillaga de que no se le reconozca a Patxi López como lehendakari, citando a continuación la sentencia de Estrasburgo para justificar la ausencia de Batasuna en las elecciones y defender la limpieza de las mismas.
Por cierto, tampoco el frustrado proyecto de Constitución Europea contemplaba como integrante de Europa todo lo que no fuesen los estados realmente existentes y entre ellos claro está España.
Y con España pasa lo mismo que con el lehendakari, es decir, puede que tenga a su favor toda la legalidad y el reconocimiento del mundo y sin embargo ello no puede evitar que a una sensible mayoría se nos atragante pronunciar la citada palabreja.
Quizá todo ello no sea más que una muestra de la falta de normalidad que tanto añora Zubillaga, pero en todo caso muchos son los interrogantes que se plantean, ante lo cual solo cabe concluir, como diría el poeta, que la respuesta flota en el viento.
Rafa.